En pocas palabras

Vivimos en una época de constante cambio, pero a veces no nos detenemos a preguntarnos las preguntas más básicas. ¿Tenés sólo 20 minutos y querés ver algo interesante? Siempre vas a poder encontrar algo «En pocas palabras». Es una serie documental de capítulos breves que explican de una forma interesante y sencilla una enorme variedad de temáticas. Elegimos algunos capítulos que recomendamos.

Te compartimos nuestra opinión.
¿Vos qué pensás?

La crisis mundial del agua

La crisis mundial del agua llegó a un punto de inflexión. ¿Cómo ponerle precio a nuestro recurso más valioso y también garantizar el acceso a él como derecho humano?

  • Juan

    El agua es un derecho básico universal al que todo ciudadano del planeta debería tener acceso. El agua es invaluable, permite que hagamos todo lo que hacemos, sin embargo, sólo nos damos cuenta de su importancia cuando comienza a ser escasa. Esto hace que la utilicemos de forma irracional y la derrochemos, principalmente para producir nuestra comida y nuestros productos.

    Una forma de que se utilice de forma más racional es poniéndole un precio adecuado. Si el agua es más costosa, entonces comienza a utilizarse mejor. Sin embargo, esto tiene un impacto directo en el bolsillo de los consumidores, amenazando el cumplimiento de la primera línea de este texto: el agua es un derecho básico universal. El agua no puede ser un privilegio y para que esto no suceda debemos cuidarla.

    ¿Cómo ponerle un precio a un recurso para que se valore correctamente y al mismo tiempo garantizar su acceso a toda la población? De esto trata el capítulo. No tiene desperdicio.

  • Ani

    Hay que darse cuenta del valor que tiene el agua antes de quedarse sin ella, de eso habla este capítulo. Va más allá de cerrar la canilla mientras te cepillas los dientes; cuenta sobre el desperdicio de agua a nivel de decisiones políticas y de agricultura. Habla del verdadero precio que tendrían las cosas si se pagara por el agua que se empleó para su producción. 

    Me gustó mucho este corto capítulo porque tiene un enfoque histórico y sencillo. Personalmente me tocó de cerca por participar de un voluntariado para armar un módulo sanitario a una familia que no contaba con un baño en su casa. Antes de esa experiencia yo actuaba en mi vida cotidiana dando por hecho tener acceso a todo el agua limpia que quiera, de una canilla, en mi casa. Y creo que no soy la unica que actua de esa manera. Deberíamos cuidar el agua más que el oro, porque sin oro podemos vivir.

El futuro de la carne

En los últimos 50 años, la población se ha duplicado y el consumo de carne se ha cuadruplicado. Consumimos más carne que nunca en la historia. Sin embargo, esta es una de las formas más ineficientes de alimentar a la población y puede amenazar el futuro de nuestra alimentación. ¿Podemos seguir alimentándonos de carne como hasta ahora?

  • Ani

    “El futuro de la carne” nos cuenta la relación que el ser humano tiene con el consumo de carne como especie, y eso me pareció súper interesante. Antes, teníamos la dentadura adaptada al una dieta a base de vegetales, pero luego nuestra dieta se fue diversificando a medida que fuimos evolucionando. Empezamos a comer animales primero con la caza y la pesca, y luego con  la cría selectiva. Esto fue acompañado de cambios fisiológicos y culturales que hoy nos hacen quienes somos. De ahí que nos guste tanto, después de todo, nos hace quienes somos. 

    Después cuenta sobre la situación actual del consumo a nivel mundial: con inseminación artificial, antibióticos, sobreexplotación, y diversas condiciones en las que se mantienen a los animales para consumo. El énfasis está puesto en la cantidad de animales que se crían y la creciente demanda por la carne que tienen los países en vías de desarrollo. Menciona por qué esta práctica no es sostenible, lo cual naturalmente, hizo reafirmarme como vegetariana. Pero no se queda ahí. También nos cuenta, como dice el titulo, del futuro de la carne. 

    Existen posibles soluciones que encuentro fascinantes desde el punto de vista tecnológico, y ahí están muy bien explicadas. Después de ver toda la serie (soy fan) me parece que este capítulo se complementa muy bien con otros dos capítulos: 

    1) “La crisis del agua” porque menciona lo ineficiente que resulta la producción de carne en términos de consumo de agua, pero que eso no se ve en el precio porque es gratuita para los ganaderos, en muchas partes del mundo. En este artículo aparece la cantidad de agua requerida por kilogramo de comida. Lo lideran los lácteos y la carne de diversos animales, especialmente peces.

    Explica que la alfalfa es un cultivo que requiere muchísima agua (en comparación con otros cultivos) y que las vacas requieren mucha alfalfa, y que en el medio se pierde mucho además. ¿Y si usáramos todo ese agua para otro cultivos y el excedente a personas que lo necesiten?

    2) “La próxima pandemia” en la que habla de una enfermedad X (que resultó ser el COVID-19) que viene de los mercados donde se venden animales en china. Explica que la gripe aviar viene de los pollos, que la gripe porcina viene de los cerdos, y que esta enfermedad X seguramente surja de otro animal que consumamos. Me hace preguntarme… ¿Si hubiéramos disminuido el consumo de animales, hubiéramos tenido esta pandemia a inicios del año 2020?

  • Juan

    La forma en la que comemos carne se recordará como una anomalía histórica que comenzó a mediados del Siglo XX y no puede seguir mucho más que el Siglo XXI. Logramos mecanizar a los animales y convertirlos en máquinas que producen alimentos. Desde que el Homo Sapiens fue elevado a un estado divino por las religiones humanistas, dejamos de ver a los animales de granja como criaturas vivientes que pudieran sentir dolor y estrés. Hoy en día, producimos estos animales en masa, adaptando su cuerpo a las necesidades industriales (Harari, 2014).

    Siempre me pregunté cómo fue posible que la humanidad haya permitido atrocidades como genocidios o la esclavitud. La respuesta es que, en su momento, este tipo de acciones eran racionalizadas por quienes las perpetuaban. Había un motivo que las justificaba. Cabe preguntarnos, ¿hoy no estamos haciendo una atrocidad similar? ¿Cómo vamos a ver esto en el futuro?

    Nunca se comió tanta carne como ahora y la tendencia de aumento pareciera insostenible. La población mundial se duplicó en los últimos 50 años y la cantidad de carne producida se ha más que cuadruplicado. A su vez, la carne es una de las formas más ineficientes de alimentarnos: cada 100 gramos de proteína que se le da a una vaca, sólo cuatro resultan en proteína. En cuanto a calorías, sólo 2.

    Si queremos darle alimentos accesibles y sanos a una población creciente, la eficiencia de lo que producimos debe ser un tópico central en la discusión. Tenemos espacios enormes de tierras dedicadas para alimentar animales, cuando podrían dedicarse a alimentarnos a nosotros directamente. Intenté explicar esto en este #HilodeTwitter:

    Hemos estado tan acostumbrados a comer carne y está tan enraizado en nuestros hábitos que no nos damos cuenta lo problemático que es. Esto no quiere decir que sea simple de cambiar.

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