El Cambio Climático no tiene Coronavirus

Debido a la caída económica generada por la pandemia actual, las emisiones globales de Gases de Efecto Invernadero (GEI) disminuyeron y los cielos se limpiaron. ¿Esto significa que el cambio climático y la contaminación se están deteniendo?

Para responder esta pregunta vamos a empezar separando peras de manzanas: si bien la contaminación del aire y el cambio climático están relacionados, es necesario comprender que no son lo mismo.

Tiempo de lectura: 6 minutos

Se cierra el grifo pero se llena el balde

Debido a la caída económica generada por la pandemia actual, las emisiones globales de Gases de Efecto Invernadero (GEI) disminuyeron.

¿Esto significa que el cambio climático se está deteniendo?

Un reciente trabajo publicado en la revista Nature encontró que durante los primeros meses de confinamiento forzado del 2020, las reducciones diarias globales de CO2 se redujeron un 8% en comparación con el mismo período del año anterior.

Emisiones globales diarias de Dióxido de Carbono. Reducción observada y proyección.

Las estimaciones sugieren que ni bien la economía se reactive, las emisiones vuelvan a aumentar y por lo tanto la reducción anual con respecto al año anterior sería menor. Sin embargo, una reducción en las emisiones no significa que los gases de efecto invernadero en la atmósfera disminuyan.

¿Por qué? Porque son acumulativos. He aquí dos conceptos esenciales para entender la dinámica del sistema: emisión y acumulación, o flujo y stock.

Pensémoslo como si tuviésemos un balde al cual estuvimos llenando con agua de un grifo durante horas. Si durante unos segundos el grifo se cierra un poquito, pasará menos agua pero el balde se seguirá llenando (aunque más lento durante esos instantes).

Si quisiéramos que el balde deje de llenarse, no alcanza con cerrar un poco el grifo durante unos segundos… esto sólo hace que el balde se llene más lentamente, pero no detiene la acumulación de agua en él.

Podemos pensar a la atmósfera como el balde, al agua que pasa por el grifo como las emisiones de GEI y al agua acumulada, como la concentración de GEI en la atmósfera… Una vez emitidas, las moléculas de GEI pueden persistir en la atmósfera durante siglos:

El Dióxido de Carbono, el principal GEI, tiene una persistencia en la atmósfera de 500 años. Fuente: UNFCCC

Entonces, los GEI que están acumulados en la atmósfera ahora (el agua del balde) son el resultado de la emisión durante cientos de años (de que el grifo de agua estuviese abierto durante mucho tiempo).

UNEP: El mundo registra concentración record de dióxido de carbono a pesar del COVID-19.

Lo que sucedió durante los meses de la pandemia es que disminuyeron las emisiones de GEI (se cerró un poco el grifo durante unos segundos)… Pero la concentración de GEI siguió aumentando hasta alcanzar un nuevo récord, como publicó este reporte reciente de la UNEP.

En mayo de 2020, la concentración promedio de CO2 en la atmósfera superó las 417 partes por millón (ppm), la más alta desde que comenzaron las mediciones en Hawái en 1958. Además, registros de hielo indican que dichos niveles son los más altos de los últimos 800.000 años.

Si queremos que la concentración de GEI en la atmósfera deje de aumentar, no alcanza con reducir las emisiones durante unos meses… esto sólo hace que la concentración de GEI aumente más lentamente, pero no detiene la acumulación de ellos en la atmósfera.

¿Y si el balde tuviese agujeritos?

La naturaleza es sabia. La atmósfera tiene “agujeritos” por donde pueden “salir” los GEI… (por ejemplo, los océanos y las plantas que absorben CO2). Si lo que entra por el grifo (los GEI que emitimos) es igual a lo que sale por esos agujeritos (a lo que absorben los sumideros) la cantidad de agua en el balde (la concentración de GEI en la atmósfera) deja de aumentar.

Sin embargo, cuanto mayor es la emisión humana de GEI, los sumideros van perdiendo capacidad de absorción. Es decir, no podemos abusar de abrir muy fuerte el grifo creyendo que podemos hacerle muchos agujeros al balde, porque estos “se tapan” (el tema de los sumideros es complejo e involucra numerosas interrelaciones entre los sistemas, por lo que merece ser abordado específicamente en otra publicación).

Entonces, ¿cuánto tenemos que cerrar el grifo?

Para estabilizar el clima en una temperatura media 1.5ºC mayor a la de la era preindustrial, las emisiones netas globales de GEI deben disminuir un 45% en 2030 (¡en 10 años!) y llegar a 0 entre el 2050 y el 2070. Esto es entre un 7-8% al año.

En otras palabras: tenemos que cerrar el grifo a casi la mitad en 10 años y lograr que entre el 2050 y el 2070 el agua que entra sea igual al agua que se va por los agujeritos. Lamentablemente, como informa el Reporte de Brechas Climáticas de la ONU: “los planes nacionales de acción climática más ambiciosos están lejos de una reducción de 7,6%. Ahora, el mundo necesita quintuplicar la ambición de los compromisos. Los recortes requeridos son drásticos, pero aún posibles”

Los planes nacionales de acción climática más ambiciosos están lejos de una reducción de 7,6%. Ahora, el mundo necesita quintuplicar la ambición de los compromisos. Los recortes requeridos son drásticos, pero aún posibles”

UNEP, Reporte de brechas climáticas 2019

Post-data: no, la crisis climática no se soluciona con pandemias.

La crisis climática no se soluciona con pandemias.

Mientras el balde se llena, el cielo se limpia

Al mismo tiempo que la concentración de GEI en la atmósfera siguió aumentando, vimos cómo los cielos de las grandes ciudades se fueron limpiando. ¿Cómo puede ser? Si bien la contaminación del aire y el cambio climático están relacionados, es necesario comprender que no son lo mismo.

Desde que distintos países comenzaron a tomar medidas de aislamiento social y restricción de la movilidad para frenar el avance del nuevo coronavirus, se han observando tremendas mejoras en la calidad del aire, sobre todo en las grandes ciudades.

Ciudad de Mumbai. Antes: 3 de Noviembre del 2019. Después: 20 de Marzo del 2020.
Fuente: CNN

La contaminación del aire es causada principalmente por la emisión de partículas contaminantes provenientes mayormente del transporte y la industria. Aumentan (o disminuyen) rápidamente según haya más (o menos) movilidad y actividad industrial. Por lo tanto, la mejora de la calidad del aire durante la cuarentena es efímera. Esto quiere decir que, lamentablemente, la calidad del aire de las grandes ciudades va a volver a empeorar a las pocas horas de que se levante la cuarentena, como explica este artículo.

Estas son las partículas detrás de las famosas imágenes que recorrieron el mundo sobre contaminación atmosférica inundando los medios de Fake News.

Estas partículas son dañinas para la salud. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), mueren aproximadamente 7 millones de personas al año por esta causa. Por este motivo, se la conoce como “la asesina silenciosa”.

Fuente: OMS

Sin embargo, es necesario aclarar que estos gases no infieren en el calentamiento global (para más detalles, esta publicación de Instagram separa las peras de las manzanas). Este fenómeno es causado por los gases de efecto invernadero, los cuales se acumulan en el ambiente durante siglos. Su principal fuente de emisión es la quema de combustibles fósiles, los cuales sustentan toda la estructura productiva moderna.

La reducción de peras es efímera y la de manzanas insuficiente

En pocas palabras: los gases contaminantes del aire son más volátiles y tienen menor duración en el aire, por eso es que ni bien la actividad económica se detiene o se reactiva, estos desaparecen o vuelven a aparecer. En cambio, los gases de efecto invernadero permanecen en el ambiente por siglos.

Como conclusión de todo esto, podemos decir que la mejora de la calidad del aire durante la cuarentena es efímera y que la disminución de las emisiones de GEI son insuficientes.

La contaminación atmosférica y el cambio climático no se solucionan con cuarentenas. Se necesitan cambios estructurales a largo plazo que se van a dar sólo si nos involucramos para hacerlos realidad.

¿Nos ponemos a luchar por esto? ❤

La mejora de la calidad del aire durante la cuarentena es efímera y que la disminución de las emisiones de GEI son insuficientes. La contaminación y el cambio climático no se solucionan con cuarentenas.

¿Por dónde empezar? ¿Nuestros cambios individuales pueden cambiar estas tendencias globales? Nos pareció interesante terminar esta publicación compartiendo este video de la cuenta Quantum Fracture:

Quantum Fracture analiza un metaestudio sobre los impactos de diferentes actividades individuales en la huella de carbono.

Te puede interesar

Referencias:

Sobre emisiones y concentración de GEI durante la pandemia:

Sobre contaminación atmosférica:

Otras:

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